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Monday, May 19, 2008


En 1972 fui a México. Mi hermano mayor se graduaba de Ingeniero en Electrónica y Sistemas del Instituo Politécnico Nacional. En ese entonces, si no me equivoco, la población en la ciudad de México era de 6 millones de habitantes. Me pareció enorme, como realmente lo era entonces y ahora.

Saturday, May 17, 2008

Chilanga Banda

Esta es una de las canciones que más me han gustado de Café Tacuba. Es un claro ejemplo de una canción hecha con maestría, en letra y música. Representa un sector cultura de la Ciudad de México.




Chilanga banda

Ya chole chango chilango
que chafa chamba te chutas
no checa andar de tacuche
y chale con la charola.

Tan choncho como una chinche,
más chueco que la fayuca,
con fusca y con cachiporra
te paso andar de guarura.

Mejor, yo me hecho una chela
y chance enchufo una chava,
Chambeando de chafirete
me sobra chupe y pachanga.

Si choco saco chipote,
la chota no es muy molacha,
chiveando a los que machucan,
se va a morder su talacha.

De noche, caigo al congal.
"No manches", dice la changa.
Al chorro del teporocho,
enchifla pasa la pacha.

Pachucos cholos y chundos,
chinchinflas y malafachas.
Acá los chómpiras rifan
Y bailan tibiritabara.

Mejor, yo me hecho una chela
y chance enchufo una chava,
Chambeando de chafirete
me sobra chupe y pachanga.

Mi ñero mata la vacha
y canta la cucaracha
su choya vive de chochos
de chemo, churro y garnachas.

Pachuchos, cholos y chundos,
chinchinflas y malafachas.
Acá, los chómpiras rifan
y bailan tibiritabara.

Tranzando de arriba abajo,
ahí va la chilanga banda
chinchín si me la recuerdan
carcacha y se les retacha.

Saturday, May 10, 2008

Nostalgias

Hablando de nostalgia, en México me dormía oyendo un programa: "La Mano Peluda". A mi me parecía interesante. Nuestros pueblos, el salvadoreño y el mexicano, son algo parecidos, pero no tenemos la riqueza cultural del mexicano (la historia ha sido diferente, en cada uno de nuestros pueblos), por lo que las leyendas y mitos abundan en México y, ese programa es una muestra de todo ello.

De Panamá hay recuerdo muy fuertes. Su música, la forma de ser de la gente, su riqueza étnica, incluso su historia (un poco falsificada, pero, en fin, historia) me gustaron mucho. Recién llegado un periódico sacó un reportaje histórico, sobre el ataque pirata a la Ciudad de Panamá (hoy son ruinas). Me impresionaron esos canallas, pese a los malditos que pudieron ser. En fin, historia. Reconozco que en Panamá me sentí nacer nuevamente, volví a "sentir"... Y no digo más.

Tuesday, March 25, 2008

Estadísticas

Hace algún tiempo platicaba con un amigo, quien había ido a México a un Simposium sobre Estadísiticas. Me comentaba que lo habían sorprendido las estadísticas que mostraron sobre la criminalidad en todas las grandes ciudades de México. San Luis Potosí resultó ser la ciudad con la mayor tasa de criminalidad en todo ese país. Sin embargo, era todo lo contrario a lo que las estadísticas decían.

El problema consistía fundamentalmente en la base de datos que se tenían. Al parecer San Luís Potosí tenía una buena fuente de datos y una base de datos mucho mayor incluso que la propia Ciudad de México, en donde la tasa de criminalidad aparecía ser muy baja, pese a la percepción de la gente. En la primera ciudad, al parecer, la base de datos incluía hasta las más pequeñas infracciones de tránsito. Además contaba con la confianza de la gente en sus instituciones, de tal forma que éstas acudían a ellas en caso de necesidad, con lo cual quedaban registradas en sus bancos de datos. Cosa contraria ocurría en el resto de ciudades de ese país.

Es que las estadísticas guardan un gran secreto, son tan fiables en la medida que los datos lo sean. Es obvio, ¿no?; pero no lo parece, pues confiamos en las estadísticas sin verificar la fuente de los datos, el manejo que de éstos se hacen y del análisis que se le aplican. Por ello, resultaría increíble que alguien tome como fuente confiable cualquier análisis basado en estadísticas que no garanticen que los datos reflejen la realidad que pretenden mostrar. Por ejemplo, y siguiendo el mismo tema de la criminalidad, no podríamos comparar la criminalidad en El Salvador con la de cualquier ciudad de Estados Unidos. Acá, uno lo ha vivido, hasta los que tienen que garantizar el tráfico, cruzan las dobles líneas amarillas de las calles; botan basura en la calle; insultan, etc.

A mi me resultaría extraño que alguien tome en serio nuestras estadísticas y las compare con otras mucho más serias y confiables.