Thursday, October 23, 2008
¿Somos lo que somos?
En realidad el relato se dirigía hacia lo que significa algo nuevo con algo renovado o con algo original. Me parece que la discusión, pese a parecer un tanto rara, valía la pena seguirla. Es que esta discusión llevaba a preguntarnos si nosotros, individualmente, somos los mismos que hace algunos años. Se dice que el cuerpo humano se renueva constantemente, de tal forma que en siete años no tenemos ninguna célula que tenga esa edad; somos un cuerpo enteramente nuevo. ¿Somos o no somos?
Interesante
Monday, October 13, 2008
Bestia
Buscando ropa barata me aventuré cerca del pasaje Montalvo; un viejito con su carretón de sorbete de cono me detuvo; le pedí uno. Nos encontrábamos junto a un puesto de camisetas; una muchacha joven lo atendía sin mucho ánimo. Sentada, veía pasar a los viandantes; pero no tenía mucho que vender. A lo sumo había unas ocho camisetas colgadas en el techo del puesto. Más no había.
Apenas metía la mano en el barril de sorbete cuando sorpresivamente sentí que alguien pasaba apresuradamente detrás de mí. Sonó una patada muy fuerte. Un muchacho le había pegado en la pierna a la muchacha que se hallaba sentada. Luego, fue hacia el fondo de su local gritando:
- ¡A la gran puta! ¡Seguí al hijueputa de tu marido!
La muchacha no reaccionó instantáneamente. Pasaron unos cinco segundos antes de voltear a vernos, al vendedor de sorbetes y a mi, levantarse y seguir a su amante.
- ¿Qué te pasa? ¿Por qué me pegás?
- ¡Hacete! – respondió el joven – Vi como miraste al hijueputa. ¡Seguilo! ¡Ha de ser tu marido!
El muchacho se levantó y se fue, perdiéndose en medio de los puestos de la zona.
La muchacha se sentó en el fondo del puesto. No sabía si llorar o no llorar. Nadie había sido testigo de lo que pasó, salvo el sorbetero y yo; pero parecía que sentía que todo le mundo había visto cómo había sido tratada.
- Ningún hombre trata así a una mujer – me atreví a murmurar.
- Hace unos años, cuando estaba la Guardia – me siguió el sorbetero – se respeta más que ahora. Hoy, hasta es peligroso meterse a defender a alguien, pues vienen y lo matan a uno.
No seguí hablando con el sorbetero. Ni quise decirle nada a la muchacha … me parecía que la pondría más en peligro de que la bestia la golpeara.
Saturday, September 20, 2008
Oyendo al paso
Y creo que esa forma de oir, ver, sentir y vivir la vida en el pleno corazón de la ciudad es una inspiración para todo aquel que quiera conocer un poco más sobre el género humano, no solo para escribir en una comedia radial. La gente misma habla, dice, dramatiza su vida que, visto desde fuera de sus vidas, parecen comedias. Esta mañana, por ejemplo, yo esperaba fuera del Hospital del Seguro Social. Junto a mi se encontraban dos mujeres platicando. Al principio no presté atención a lo que decían, no era conmigo; pero su lenguaje me fue llamando la atención. Parte de su conversación es la siguiente, aunque no la repite literalmente:
- Fijate, vos, este mi marido si que es un gran haragán.
- Y ¿eso?, niña.
- Ayer estaba barriendo la acera de mi casa cuando pasó un bolito cargado con una gran caja, de esas en donde vienen los televisores más grandes, cargada de alambres de cobre, cajas de metal, láminas y otra basura de ese tipo. También llevaba varios cuadernos. Se paró frente a mi y me dijo: doñita, le doy todo esto por dos coras.
- Y, ¿Qué pasó?
- Yo quise comprarle la caja, pero no tenía suelto. Así que le dije que me esperara y entré a la casa. Mi marido estaba en la sala, acostadote en el sofá, viendo un partido de futbol. Le dije que me diera dos coras. Como había oído al bolito, me contestó: "¿que ese es tu marido pues?.
- Ah, que tonto! ¿Vos, qué hiciste?
- Cuando encontré las dos coras, salí, pero el bolito ya se había ido. Al rato lo voy viendo que venía con una botella de güaro en la mano. Bien pude haber sacado unos 5 dólares, mínimo, de esas dos coras, pero el $%&&/" de mi marido es un pendejo... ni para eso es bueno...
Nota:
Coras: forma de hablar para indicar 25 centavos de dólar (quarter), en este país dolarizado.
Suelto: monedas de menor denominación que un dólar.
Bolito: bolo, borracho.
Thursday, September 18, 2008
Dos Relatos Verdaderos
También las aerolíneas tienen lo que se conoce como "Atención al Cliente", una oficina o departamento que se encarga de relacionarse con el cliente y tratar de satisfacer las quejas, ofrecer servicios o complacer los requerimientos de los clientes y que sean competencia de dichas empresas.
Se reciben peticiones, solicitudes, preguntas y quejas de muy variada índole. Una queja reciente fue un poco inusual; pero explicabe por si misma. Con cara de pocos amigos y con una voz muy imperativa un hermano lejano recién llegado del norte llegó al despacho de la encargada pidiendo ver al supervisor.
- "Ustedes me dañaron el televisor que traje ayer y quiero que me reconozcan económicamente el daño" - dijo en forma escueta.
La señorita que atendía el despacho, sin inmutarse por el tono, le preguntó de inmediato:
- "¿Podría decirme qué es lo que le pasó?"
- Bueno, la cuestión es simple.", respondió el hermano lejano, "traje un televisor en el que, allá en Los Ángeles, veían todos los canales de televisión de Estados Unidos y aquí, cuando lo encendí, apenas puedo ver cuatro o cinco de los de acá"...
Juro que no es un cuento. Es un caso real...
El Abogado
Viajaba con el Dr. Barillas (nombre ficticio), abogado de la república, experto en asuntos legales relacionados a las telecomunicaciones. Íbamos a una reunión muy complicada en la que los asuntos técnicos también estaban supeditados a cuestiones legales, sobre todo en el área internacional. El Dr. Barillas se encargaría de facilitar la toma de decisiones a los afectados.
Manejaba personalmente mi vehículo y el Dr. Barillas me acompañaba para evitar llegar en dos momentos diferentes. El vehículo, con aire acondicionado, había sido invadido por la loción escandalosa que el abogado utilizaba. Pero lo soportaba por el trabajo.
- "Me va a perdonar la pregunta, ingeniero", me dijo el Dr. Barilla en un momento del viaje, "me gustaría que me explicara algo".
- "Adelante", le respondí, "para eso estamos".
- "Fíjese que yo entiendo que cuando uno conecta un radio, es a través del cordón que oímos las distintas radios. Eso me queda claro", continuó diciéndome. "Lo que yo no entiendo, y por eso me gustaría que me lo explicara, es ¿Cómo se recibe la radio en los aparatos de estos carros?" y me señaló el radio de mi carro. "¿De donde viene el sonido? ¿donde está el cordón?".
Antes de contestarle mi primer pensamiento fue el de agradecer a la suerte de que el Dr. Barillas era el mejor abogado especialista en radiotransmisores del país.
Friday, May 30, 2008
Leyenda Urbana
Nos gusta crear leyendas, eso nos distingue como especie.