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Friday, September 21, 2007

Consejos para el Supermercado

La vida juega con la muerte, y la enfermedad, un juego muy dinámico. Las bacterias nocivas, aquellas que nos pueden enfermedad y matar, crecen en los alimentos que consumimos si dejamos que crezcan y se multipliquen.

Urvashi Rangan nos da unos cuantos consejos para evitar la contaminación de nuestros alimentos. He aquí algunos de ellos:

  1. Separar las carnes crudas de los otros productos al momento de acomodarlos en los empaques del supermercado. Lo mismo vale para las carnes empacadas en plásticos y otros tipos de envases.
  2. La carne debe empacarse en doble bolsa de plástico y refrigerarla en nuestros hogares en esas mismas bolsas.
  3. Cuando se compran frutas hay que seleccionar aquellas que no tengan abolladuras. En dichas abolladuras se introducen bacterias y otros microorganismos que, de no ser eliminados, pueden afectarnos al consumir la fruta.
  4. Siempre hay que lavar las verduras frescas antes de prepararlas para ensaladas, por ejemplo. El lavado debe remover los restos de tierra en la que fueron cultivadas y que podrían llevar gérmenes patógenos que nos pueden enfermar.
  5. Cuando se compran alimentos en el supermercado (o mercado),hay que salir y dirigirse directamente a guardarlos en nuestra casa, en la refrigeradora o hieleras, si es necesario. Si pasan más de dos horas, los alimentos pueden aumentar en su temperatura interna, facilitando que los gérmenes puedan crecer fácilmente.
  6. Al momento de seleccionar la carne colocada en los dispensadores refrigerados hay que observar que ésta se encuentre "cubierta" con la baja temperatura en la que se supone está siendo preservada. Si el mueble tiene bandejas en zonas muy altas es posible que la carne no se encuentre bien refrigerada.
  7. La carne en el refrigerador del hogar puede almacenarse en dos zonas: la superior y la inferior. El diseño de los refrigeradores hace que estos dos lugares sean los más fríos. Pero si la carne va a permanecer por más de cinco días, es mejor guardarla en el "freezer".
  8. Es importante que al entrar a nuestro hogar tomemos la costumbre de lavarnos las manos, hasta los antebrazos. Y, cuando vayamos a tocar alimentos o instrumentos de cocina, hay que volver a lavarnos la mano. Esto nos evitará contaminar nuestros alimentos.
  9. También hay que secarnos las manos, preferiblemente con toallas de papel, puesto que las toallas de tela pueden guardar más bacterias.
  10. Lavar regularmente con una solución de lejía (una cucharada de lejía en un galón de agua), las tablas usadas para cortar alimentos. Es natural que las bacterias encuentren en las estrías producidas por el cuchillo en las tablas un medio de vida.

Thursday, March 01, 2007

Recorriendo los pasillos...

Normalmente vemos, al recorrer los pasillos de un supermercado, o tiendas de conveniencia, a diversos tipos de consumidores. Unos, tomando los productos que necesitan sin percibir siquiera el costo de los mismos. Otros, comparando precios de los productos similares que se venden. Y otros más, leyendo las etiquetas de cada uno de los productos. Uno mismo puede tomar diferentes actitudes al momento de seleccionar nuestras compras. Al final, cada consumidor sale con los productos que quizo o pudo adquirir.

¿Qué es lo que nos hace comprar un producto en específico? ¿La publicidad? ¿El conocimiento claro de las necesidades de nutrición que tenemos? ¿El simple gusto de consumir un alimento determinado? Es difícil decir qué es lo que puede impulsarnos a comprar algo. Por ejemplo, en el mercado tenemos varias marcas de huevos, producidos por distintas granjas. Y, por lo general, en nuestro país, el precio es el mismo. ¿Cómo seleccionamos un tipo de huevo de otro tipo de huevo que, al final, viene a ser el mismo alimento? Hasta cierto punto, nuestra capacidad de seleccionar está limitada por los productores.

Obesidad...

Escoger un tipo de alimento es algo personal, al menos así lo parece. Sin embargo va más allá de nuestra conciencia, puesto que hay en el mercado un juego enorme de detalles que inducen a consumir productos que, a veces, no necesitamos. Una de los efectos de la manipulación de la que somos objeto es el aumento de la obesidad en todas partes del mundo. El Salvador no es la excepción. Vemos gordos y gordas en todas partes. No creo que sea porque así lo desean ser. No creo que nadie, por su simple y puro gusto quiera ser obeso. Claro, al final se niega este hecho y se pretende que uno se siente confortable con el peso que tiene. La realidad es que muchos han sido inducidos a consumir más de lo que debían y, como esto ha sido producto de una manipulación comercial, no se le puede echar la culpa (o la responsabilidad) a nadie. Al menos así lo aparentan las cosas.

Sin embargo, la industria de los alimentos sí tiene mucha responsabilidad en esta epidemia del sobrepeso y la obesidad. No solamente con sus grandes campañas publicitarias para que la gente consuma sus productos, que en todo caso es una práctica correcta para llamar la atención de los consumidores, sino por el tipo de proceso que realizan y de los materiales que se valen para "mejorar" los alimentos. De esto último se habla poco y poco a poco. Pero nos vemos afectados en todos sentido. Por ejemplo, la harina con la que se hace un pan ha sido extraída de trigo que ha sido tratado con químicos en el proceso de la cosecha. Luego, en el bodegaje, se ha tratado con químicos que previenen la generación de hongos y otros microorganismos. En el proceso o manufacturación del pan, a la harina se le agregan otra serie de aditivos para mejorar la presentación del pan, su textura, su sabor y olor. Es decir, ya no comemos el mismo tipo de producto que consumían nuestros padres o nuestros abuelos. Ahora consumimos una mezcla de ingredientes, en conjunto con la harina. Debo decir que mi observación no valora la calidad nutritiva del pan, sino que hace mención de la gran cantidad de químicos que se utilizan para la elaboración de un pan en específico.

Uno de los ingredientes que tiene un uso muy grande son los aceites hidrogenados. Éstos han sufrido una gran presión para la eliminar los Trans, producto de las temperaturas alcanzadas en el proceso de hidrogenación. Ahora vemos en las tiendas y supermercados muchos productos con declaración en las etiquetas de que no contienen Trans. Casi se ha convertido en una obligación el declararlo, obligando a la industria de los alimentos a despreciar el uso de este tipo de aceite hidrogenado. Ahora se está imponiendo el uso de mezclas de aceites, sin contenidos de Trans.

Eliminados los trans quedan pendientes otros ingredientes que tienen que ver con la obesidad y el sobrepeso. Uno de ellos es el uso del gas carbónico en las bebidas, conocidas como Cola. No solo porque tienen que ver con la epidemia dicha, sino porque también está relacionada con otros problemas, tales como la osteoporosis y otras. Por lo que se ve, este será el nuevo enemigo a combatir, en la industria alimentaria en general y en la industria de las bebidas en especial.