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Tuesday, September 25, 2007

De nuevo, sobre los Biocombustibles

Mañana se celebrará el II Seminario Internacional Latino Americano y del Caribe de Biocombustibles. No podré asistir, pero siempre tengo mis dudas con relación a este sector energético. Y lo digo con todo el respeto que merecen todos. No se trata de hacer una crítica de por si, sino que mi posición es la de aquel que quiere ver el horizonte en todo esto.

Es que la energía es, desde luego, vital para el desarrollo de los pueblos. Pero aquí viene la duda, ¿Estaremos pensando en el desarrollo basado en los biocombustibles? ¿Estaremos pensando en otras alternativas? ¿Estaremos repitiendo más de lo mismo? Me explico: actualmente, en nuestro país, los combustibles son utilizados mayoritariamente para el transporte. Si se hiciera el ejercicio de calcular cuantos barriles necesitamos para producir determinada cantidad de productos para consumo interno o externo, ¿a cuanto correspondería el resultado en términos de consumo por unidad de producto? Cuando se utiliza petróleo, por ejemplo, como indicador del desarrollo de un país, nos podremos referir a cuanto se utiliza para la producción de materias primas y otros productos derivados. Con el biocombustible, ¿Cuánto estaremos invirtiendo para desarrollar otros productos? El etanol, por ejemplo, puede servirnos de base para la producción o síntesis de otros productos, pero, en ese caso, dejaría de ser mencionado como biocombustible.

De poco nos serviría, en mi opinión, desarrollar una agroindustria basado en la producción de biocombustible para que, en última instancia, sea consumido por el sector transporte solamente. Me parece que podríamos estar frente a un callejón sin salida, puesto que gastaríamos esfuerzos en algo que, en el fondo, no tiene mucho sentido. Viajar se ha vuelto imperativo para todo el mundo. Necesitamos movernos. Esa es la regla que gobierna nuestro tiempo. Pero, ¿podremos cambiar nuestra forma de ver? ¿Podríamos vivir sin viajar y sentirnos con ese bienestar personal que tanto buscamos? Estas son preguntas que difícilmente podrían responderse, puesto que, teóricamente, podríamos decir que no necesitamos viajar o movilizarnos solo por el acto lúdico de conocer otros sitios y lugares que no conocemos. Si esta es la finalidad, movernos, parecería que los esfuerzos de obtener biocombustibles son muy buenos, media vez no descuidemos asegurarnos la producción adecuada de comida para nuestra sociedad.

Monday, September 24, 2007

Sobre biocombustibles

Ahora se ha puesto en boga el tema de los biocombustibles. El mundo está llegando a un punto en que los productores de combustibles fósiles están empleando su privilegiada posesión de dichos recursos para sostener los precios en forma elevada, mientras los consumidores poco pueden hacer. Y no es que los combustibles se esté agotando en forma precipitada. Realmente, hay que reconocer el hecho, es un movimiento político de parte de los que tienen la posesión del recurso.

Con este hecho en frente, la necesidad de buscar alternativas es un imperativo. Hay buscar aquellos productos que puedan ofrecer un alivio a la dependencia del petróleo, que no es producido por nosotros, para ser más específico. La energía solar, la energía eólica, la energía hidráulica, la energía geotérmica y, ahora, la energía a través de los biocombustibles, son muchas de las alternativas que existen y que son necesarias para la vida moderna.

Existen muchas esperanzas en el desarrollo de este combustible, puesto que es renovable y es posible producirlo con relativa facilidad. Sin embargo, hay un gran interrogante que debe resolverse antes que nada: ¿para qué queremos el biocombustible? Con esta pregunta nos estaremos resolviendo una problemática que no hemos resuelto con el uso del combustible fósil todavía.

Hay que ser enfático, ¿para qué queremos desarrollar biocombustibles?

Si es para seguir en el mismo derrotero que hemos trazado hasta ahora, con el perdón de los promotores de esta alternativa, estamos perdidos. La mayor parte del consumo de combustible que se importa a nuestro país no es para la producción de otros productos, ni para mover el sector industrial. Mas bien, sirve para movilizar a las personas, mercaderías, en el sentido estricto de lo que mercadería implica (no productos elaborados por nuestra industria). Cada año aumenta la cantidad de vehículos particulares y nuestras ciudades se saturan con el tráfico que, cada vez más, es más caótico.

La idea de fomentar la producción de biocombustibles debería ser para fortalecer el sector productivo industrial, agregando valor a diferentes productos que lleguen a nuestras manos en forma simple o natural. Si se fomenta los biocombustibles sin pensar en un ulterior desarrollo en el que éstos sean la base, solamente estaremos produciendo energía para gastarla en consumo estéril.

Wednesday, May 23, 2007

El Carao

Algo que quiero hacer es polemizar sobre proyectos que se están realizando en el país, pero que de alguna forma quiero vertir alguna opinión. En este caso, y como he escrito en ocasiones anteriores, me resulta difícil contrastar el cultivo de nuevas especies, como el Noni, con otras especies de plantas que existen en nuestro país y que, como consecuencia, la gente ya está acostumbrada a su cultivo, o cuando menos, a su presencia. Del Noni solo puedo decir que he encontrado una información que me gustaría que se leyera y que aporta otro punto de vista, el del Dr. Francisco J. Morón, de Cuba. El Dr. Morón afirma que no ha encontrado mayores datos que confirmen lo que se dice del Noni y duda que la información que él haya leído sea seria. No voy a negar que el Noni tenga muchos usos, pero habría que encontrar mayor información al respecto y poner en duda lo que se dice de dicho fruto en la página a la que he vinculado dicha palabra en este párrafo. Pero, repito, habría que poner en duda, pero no descartar sus efectos beneficiosos. Es un hecho de que contiene vitaminas y minerales y que por ello su consumo es recomendable.

Hago mención del Noni, porque tengo el temor de que, por introducir una especia nueva a nuestros territorios, estemos dejando perder a una o más especies que ya tenemos la costumbre de ver, o de tomar en nuestras mesas. Ahora me quiero referir al Carao (Cassia grandis), que es una planta cuyo fruto proporciona una bebida muy sabrosa y con propiedades muy positivas para la salud humana. Una de estas propiedades, documentada, es su capacidad antianémica y que el Centro de Investigación y Desarrollo de Medicamentos de Cuba ha investigado y presentado sus conclusiones.

El Carao, conocido en otras partes como Cañandonga o caña fístula cimarrona, proporciona una bebida con un olor característico. Cuando éramos niños solíamos bromear que su olor era al de un calcetín usado. Sin embargo, otros lo tienen como al de un queso curado. Para un niño vendría a ser lo mismo. Pero, solo o mezclado con leche, la bebida de Carao no tiene comparación.

En mi opinión, se está perdiendo la oportunidad, al no promover el cultivo de plantas como el Carao, el Tamarindo, el Capulín o la Granada, de tener una fuente de divisas más diversas y de mejorar nuestras posibilidades de fuentes nutricionales. Habría que plantearse algo más que cultivos de moda...

El Tamarindo

Unp de los árboles no nativos de nuestra América, pero que ya se ha convertido en un fruto "étnico" es el Tamarindo (Tamarindus indica). Su fruto ácido es usado en diversas formas, aunque la mayoría de personas lo consume agregando agua a su pulpa, que es diluida en agua fresca o en agua caliente.

Leyendo sobre esta fruta se encuentra que esta fruta es rica en carbohidratos, tiene minerales como calcio, fósforo y hierro, y vitaminas como tiamina, riboflavina y niacina del complejo vitamínico B. Su sabor para refrescos es delicioso, al menos para la gran mayoría de salvadoreños. Además, el tamarindo, es rico en potasio y en menor medida en sodio, hierro, calcio, magnesio y vitamina C. Algunos de sus ácidos componentes (hidrocítico, succínico y tartárico) bloquean la acción de las células receptoras de grasa.

El tamarindo llegó a América traído por los españoles, probablemente al principio de la Colonia. Su cultivo rápidamente se extendió en las zonas tropicales de nuestro país y del resto de lo que fue antiguamente el Virreinato de Nueva España (que comprendía México y lo que ahora es centroamérica).

El árbol crece en zonas tropicales y subtropicales, y alcanza hasta 20 m de altura. De cada ejemplar se pueden cosechar varios kilos de la fruta sin cuidados especiales. Su madera es resistente, de buena calidad y fácil manejo; sus raíces son un abono natural para el suelo, ya que al ser una leguminosa establece relaciones con bacterias fijadoras de nitrógeno, que aportan este valioso elemento al suelo, y sus hojas procesadas a través de un composteo son un excelente mejorador para la textura del suelo, además de que aportan nutrientes para el desarrollo de nuevas cosechas.

El tamarindo tiene propiedades nutritivas únicas, gracias a su contenido de ácido tartárico y cítrico, ya mencionado, y su gran cantidad de vitaminas y un altísimo contenido de fibra, casi tanto como el coco. Consumirlo es una manera natural de obtener los nutrientes que nuestro cuerpo necesita, por lo que se podría considerar como un excelente complemento alimenticio multivitamínico.

También es un valioso recurso para la industria textil (de él se extraen tintes de color negro), así como en la medicina tradicional, que a lo largo de los años de esta especie la ha utilizado para el tratamiento de múltiples enfermedades, con más o menos éxito, pero que no han sido documentadas anteriormente. Sin embargo, dado su contenido nutricional muy alto, debe reconocerse sus efectos benéficos en nuestra salud.

Además, el tamarindo (Tamarindus indica) presenta actividad antimicrobiana contra bacterias, específicamente sobre la Escherichia coli. El efecto antimicrobiano se presenta particularmente en la fracción liposoluble a partir de la pulpa.

El Tamarindo (Tamarindus indica), pese a ser un árbol conocido en nuestro país, El Salvador, ha tenido un bajo perfil en relación a su consumo y a su potencial económico para nuestros agricultores. En lo personal, me llama la atención este hecho puesto que veo que se promueve cultivos como el del Noni, por ejemplo, que es un fruto muy beneficioso, pero que vendría a significar el desplazamiento de cultivos nativos. Aunque el Tamarindo no es nativo de nuestro país, cuatrocientos años después de haber sido introducido, difícilmente podríamos decir que no pertenece ya a nuestro patrimonio nacional.